sábado, 16 de marzo de 2013

Historia del Neocolonialismo


Historia del Neocolonialismo


Durante la segunda mitad del siglo XIX, se desarrollo el proceso de conquistas sobre África y Asia, denominado Neocolonialismo. Prácticamente todo el continente africano fue conquistado, excepto Etiopía y Liberia, por las potencias europeas. Los territorios dominados por Portugal y España eran las conquistas más antiguas.

El Neocolonialismo fue la principal expresión del Imperialismo, forma asumida por el Capitalismo a partir de la Segunda Revolución Industrial.

El dominio de las potencias europeas no fue apenas económica, sino completa, es decir, militar, política y social para imponer el nuevo modelo de organización del trabajo que pudiese garantizar, principalmente, la extracción de los minerales, para sus industrias en Europa. La violencia militar y la explotación en el trabajo, sumadas a las imposiciones sociales, incluidas la diseminación del cristianismo entre los pueblos nativos, produjeron un proceso de aculturación y en la mayoría de los casos de desprivatización.  El 80% del mundo estaba dominado por unas pocas potencias coloniales. Tras la 2ª Guerra Mundial y en poco más de 20 años, la mayoría de estas colonias logró la independencia política. La independencia política no resolvió los problemas de los nuevos estados que siguieron manteniendo una dependencia económica respecto a sus antiguas metrópolis que, de una forma u otra, mantuvieron el control económico, aunque para ello fuera necesario provocar sangrientas guerras civiles.

Se podría decir que el neocolonialismo es un conjunto de relaciones económicas, políticas y culturales que mantienen un gran número de ex-colonias de los continentes de África y de Asia dependientes de sus ex-metrópolis o de otras naciones industrializadas.

Este término se ha vuelto más utilizado después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se intensificó el proceso de descolonización de África.

Sin embargo, también se utiliza para caracterizar los lazos de dependencia económica y la subordinación de una serie de países, por ejemplo, ex-colonias, ubicadas principalmente en África, Asia y América Latina, en comparación con los países ricos; corresponde, por tanto, particularmente con las antiguas potencias colonialistas.

En este contexto, la cuestión del neocolonialismo se une la evidencia tanto a la cuestión del subdesarrollo como también del intercambio desigual al nivel del comercio internacional (exportación de materias primas por los países pobres), situación que coloca en desigualdad los países desarrollados en el hemisferio norte y los subdesarrollados en el hemisferio sur.

En síntesis, el neocolonialismo puede considerarse como la existencia del hecho de relaciones coloniales sin que, de hecho, existan colonias de manera formalizada. Sus características esenciales son el predominio del capitalismo de mercado, explotación indirecta y existencia de empresas multinacionales (EMN) o empresas transnacionales.

Neocolonialismo capitalista

A través de la globalización, el capitalismo establece relaciones y prácticas coloniales que explotan los países mas débiles en forma similar al esquema colonial: la metrópoli extrae de la colonia todos los recursos primarios disponibles y explota, además, en régimen de monopolio, el pequeño o gran mercadito que la colonia sea. Y otorga a ésta la debida “protección” militar.
La comprensión salarial tiene lugar tanto en la metrópoli como en la colonia, es necesario hacer constar que siempre será mejor ser obrero en la metrópoli que obrero en la colonia.

Los tres países coloniales actuales: E.E.U.U., Japón y Alemania.

Supongamos que un país hipotético de nombre “Atlántida” acude al F.M.I. en busca de ayuda y este organismo promueve un consorcio de 4 ó 5 países que otorgan a Atlántida un préstamo conjunto que le permita evitar la suspensión de pagos.
Hay una transformación en deuda soberana, de estados a estados, amparada y protegida por el F.M.I. que impondrá, para hacer efectivos lo necesarios libramientos, toda una serie de condiciones (liberalización de movimientos de mercancías, y de inversiones y de mercado laboral, etc.), estas medidas primero constituyen la terapia que se ha dado en llamar un “plan de choque”. Se corta el crédito, se devalúa, se recorta drásticamente el gasto público, se aumenta la pensión fiscal y en una u otra forma se congelan los salarios(los empresarios no pueden producir, quitan gente, no hay consumo, no les compran y así al abismo; los trabajadores deben tener el valor de decir y pedir a las autoridades que los escuchen, que aflojen las condiciones impuestas por sus préstamos; “no es posible seguir castigando así a la población empobrecida del país” dirán)…

El análisis de las consecuencias derivadas de la intervención internacional:
·      La desaparición del déficit fiscal
·      La guerra a la inflación
·      La liberalización del comercio. Y, en muchos casos, la presión para integrarse a alguna área económica supranacional.
·      Un programa de rebaja o desaparición arancelaria
·      La privatización de las empresas y servicios estatales, trátese de la petroquímica, de las empresas eléctricas, de las comunicaciones, o del servicio de los aeropuertos
·      La liberalización de los flujos financieros
Todo lo anterior para fortalecer la llegada de la inversión extranjera y la negociación de garantías a la inversión; esto unido al servicio de la deuda soberana mantiene a la colonia en permanente situación de insolvencia.

Un elemento para completar todo lo dicho previamente sería la guerra a la natalidad; en el cual hay que guerrear para que el número de los pobres no aumente mucho poniendo en peligro la estabilidad política del modelo.

Y en cuanto la perspectiva de futuro, los posibles desarrollos del modelo son cada vez mas audaces. Lleva la vinculación de la moneda al dólar. Se trataba de que Estados Unidos, Alemania y Japón adopten entre si un sistema de flotación completamente libre y que el resto de los países desarrollados anclen sus monedas a uno de los tres para adoptar el dólar de un modo absoluto. 

Empresas y estados.
Modelo capitalista neocolonial, que se está construyendo en el final del siglo XX, tiene características distintas del colonialismo histórico, el protagonismo real lo tenían los gobiernos.
El dominio militar y político sobre la colonia; se trataba de una realidad geopolítica de carácter estratégico. En cambio el dominio se realiza a través de la red de empresas de la metrópoli.
En esa configuración podemos hablar de tres metrópolis: EU, Japón y Alemania y hasta un cierto reparto entre las tres; el interland de EU, es América Latina; el de Alemania, Europa y África y el de Japón Asia y está en disputa que va a ocurrir con China y Rusia.
Una hegemonía compartida por las inversiones alemanas y japonesas en América Latina  son importantes, de EU en Europa o en Asia, tampoco se debe simplificar reduciendo la situación y generalizando a todos los demás como colonias, pues son más colonia Portugal o España, o México que Francia o Inglaterra.
Es precisamente por este hecho que los países intermedios promueven la ampliación de las agrupaciones económicas.
Para descubrir el protagonismo de las empresas multinacionales: La explotación colonial tiene lugar no por el “país” Estados Unidos sobre el país México, sino por las empresas multinacionales.
Este paso del estado a las empresas es clave para comprender el juego de la nueva configuración socio- política del mundo por lo que respecta a los estados pequeños o intermedios no es exagerado hablar de la muerte del estado-nación. A manos de las multinacionales pues en efecto está arrebatando la soberanía de las colonias. Las decisiones las toman los gobiernos para facilitar el comercio de EU.
En cuanto a los gobiernos metrópolis, la manifestación de fuerza política en el ámbito internacional, oculto el grado de sometimiento que tienen en su medio doméstico. Esto se descubre cuando se vive proximidad el proceso negociador de un tratado internacional. Es decir hay una acción directa de transferencia de soberanía del gobierno de la colonia a las multinacionales.
Dieterich señala la fuerza que esos gigantes empresariales poseen frente a los estados con unas cifras elocuentes: los ingresos de las 500 mayores empresas suman 5 veces más que el PIB de Estados Unidos, 10 veces todo el PIB de América Latina y el caribe en 1990.
Otra referencia Álvarez Puga según el cual ya por entonces 36 empresas controlaban el 38% del mercado mundial. 
Como un ejemplo anotamos varios comentarios que Axel Madsen escribía.
·      El monopolio de Rockefeller, su destrucción de rivales y la corrupción de políticos enmudeció a las multinacionales.
·      Las firmas pertenecen unas a otras en medio de una asombrosa masa de interés y están unidas por directorios comunes e instituciones financieras.
·      Las grandes corporaciones no compiten entre sí en el sentido clásico, el tamaño les ha otorgado a los líderes industriales el control de precios, lo cual a su vez les ha permitido evitar un buen grado la tiranía del mercado.
·      Ni siquiera cerca de cien años de leyes antimonopólicas han podido controlar la gran concentración moderna.
·      Los gobiernos se preocupan por apuntarlas, por invertir en ellas y, demasiado a menudo, por subsidiarlas cuando ya no pueden competir. 

Al analizar las entretelas de esa tendencia al oligopolio mundial, Axel Madsen se refiere a la secuencia tecnológica- producción-mercado al decir “la tecnología genera eficiencia que genera concentración.
A principios del siglo XIX ninguna empresa controlaba por si sola siquiera el 10% de la producción industrial de EU en 1904 veinte corporaciones controlaban ya el 74% de producción norteamericana. En 1980 la cuarta parte del comercio mundial es de orden intra compañías.

La administración desde la metrópoli.
En este juego de las empresas y los Estados se da además una obvia asimetría entre las empresas de la metrópoli y las de la colonia. Si vamos a estructuras políticas complejas como la de la Comunidad Económica Europea con el juego de los comisionados y ante la presidencia en turno, con la tiranía de los plazos y las fechas y las cláusulas de reserva y el cuerpo funcional de Bruselas, descubrimos la falta de medios, de agilidad y  de experiencia que tienen administraciones como la española y como esta desventaja condena a las empresas españolas a la indefensión.

Y es por obvias razones que el país pequeño, el país más pobre, siempre lleva las de perder, si no pone barreras a la acción. El “teorema” se hace más patente en el caso de organizaciones menos complejas como es el NAFTA en el ámbito de América del Norte, se administra desde Washington.

Un ejemplo concreto: México y sus consocios pueden haber firmado la cláusula de “consideración nacional” pero las empresas mexicanas no tendrán ninguna preferencia  frente a las canadienses o a las de EU.

El norte y el sur en cada país: la insolaridad.
Podría pensarse que estas acciones de poder transnacional por parte del gran capital realmente no es así ,  este terreno social hay que sobrepasar el esquema que se popularizo del dipolo Norte-Sur.

En la nueva configuración hay que hablar de la existencia de un Norte-Sur dentro de cada país en México, la participación de los asalariados en el PIB total paso de un 37% en los años 1970-1982 a un 26% a principios de los 90’s. Y cuando un periódico mexicano se refiere a que en dos años de 1994 a 1996 el 1% de las familias más acaudaladas que concentraba el 11.32%, mientras que el número de mexicanos en pobreza extrema han pasado en siete años de ser un 16.2% de la población a ser un 50.7%.
Esta imagen Norte-Sur no tiene nada que ver con esquemas culturales que adjudiquen la miseria de unos pueblos a una peculiar idiosincrasia que conduce a gastar indebidamente y ni a ambicionar el lucro. 

La cuestión es que el capital, en un sitio y en otro, vive su vida ajeno a cualquier preocupación social, denunciado por personas de tan vastas vivencias como, por ejemplo, Solzhenitsin o Havel, de que a la doctrina neoliberal sólo le interesa propugnar derechos y nunca deberes.
Es en este contexto de la antropología liberal donde se explica la ausencia de preocupación social que aunque siempre será mejor ser pobre en la metrópoli que ser pobre en la colonia, el dipolo norte-sur existe dentro de cada país: era por los 70’s cuando se señalaba este problema como característico  “países terceros” de Asia, África, o América Latina;  se constaba como en ellos el 20% de hogares tenían más del 50% del PIB y en EU menos del 40%.

Esta evolución social en el interior de los EU ha merecido la atención de muchos expertos y hoy son ya numerosos los trabajos que están cuestionando la marcha de aquel país en el terreno socioeconómico. La síntesis de hechos que en una forma u otra acabamos de glosar podría ser:

·      La caída de salarios reales (20% en 20 años)
·      El bajo ahorro (5% versus 14% de Alemania o Japón)
·      Poco avance en productividad
·      Poca inversión hecha en EU se compra empresas fuera (crecimiento de la deuda)
·      Enorme déficit federal
·      Creciente deuda externa
·      Disminución de los gastos sociales del gobierno
·      Creciente dominio financiero de la banca japonesa
·      Dependencia de Japón por su posesión de deuda de EU.

Se añade que hoy el 2% de la fuerza americana de trabajo, produce suficientes productos agrícolas para alimentar no solo al país sino bastantes países más. 
Vista desde la metrópoli la globalización es la consecución del Bazar de la Cultura Global que difunde a todas las partes el Made in USA, atropellando culturas, religiones gobiernos o estructuras familiares tradicionales, en un colonialismo que se apoya por los 70’s.

México importa el 40% de frijol, el 25% de arroz  y el 30% de azúcar, lo cual provoca encarecimientos, caídas de consumo y malnutrición.
En realidad, el capitalismo explota el fenómeno no para el respectivo país en su conjunto, sino para su negocio especifico; ahí radica el inicio del crecimiento de desempleo y el desempleo  comprime a la baja los salarios reales y la capacidad de exigencia de los sindicatos y coloca al capital cada vez en mejor situación de fuerza.
 Las nuevas tecnologías permiten, además desplazar partes de la producción a cualquier punto del mundo. El problema de EU sería la libertad de comercio.
Aunque la teoría parece atacar la globalización y con ella el corazón mismo de las tesis liberales, el libre comercio mundial favorece un bienestar generalizando que incluye una transferencia de riqueza de los países mejor dotados a los más necesitados.

Lo que se hace evidente es que “los ricos son más ricos, que el libre comercio promueve el bienestar de los ricos y no el bienestar social, a costa de los trabajadores pobres, que constituyen el 80% de la fuerza laboral”.
La cuestión está simplemente a favor del “big business”.
Lo que está claro es que el empuje globalizante no es lo sustantivo; lo sustantivo es la acción capitalista;

En los esquemas apátridas en que nos está sumergiendo el neocapitalismo no cuenta el ser nacional; lo que cuenta es la situación en la cadena del poder: los máximos ganadores son los máximos capitalistas. Y esto es que el neocapitalismo es neo-colonialismo y en la dinámica colonial siempre las cosas juegan a favor de la metrópoli y en contra de la colonia.


Fuente: La descolonización: el Tercer Mundo

 Ana Pastor Sanmillán

Los resultados de la descolonización: neocolonialismo y subdesarrollo.
El neocolonialismo supone un sistema de relaciones entre distintos países entre los que se establece una dependencia económica y por tanto política y social de uno respecto al otro.
Este fenómeno se generaliza a partir de la descolonización y se extiende tanto a las antiguas potencias coloniales como a otros países que aprovecharon su mejor posición para establecer tratos desiguales en beneficio propio.
En 1995 se celebró la ya comentada conferencia de Bandung, que será el germen del Movimiento de Países No Alineados, reunido por primera vez en 1961 en Belgrado y que pretendía la transición del antiguo orden, asentado en la dominación, a un orden nuevo, basado en la cooperación entre naciones, fundamentado en la libertad, la igualdad y la justicia social.
El movimiento nació en plena Guerra Fría como una fuerza de carácter internacional contraria a la política de bloques. Entre los dirigentes del movimiento se destacaron Tito, Nasser, Nehru y Sukarno, que elaboraron programas de activa coexistencia pacífica y de un nuevo orden económico.
Muy relacionado con el concepto de Tercer Mundo se halla el de subdesarrollo.
El geógrafo francés Ives Lacost ha resumido una serie de indicadores del sub-desarrollo:
·      Insuficiencia alimenticia (menos de 2600 calorías diarias).
·      Recursos naturales infrautilizados.
·      Gran número de agricultores con baja productividad.
·      Industrialización restringida e incompleta.
·      Excesivo desarrollo y parasitismo del sector terciario.
·      Situación de subordinación económica.
·      Violentas desigualdades sociales.
·      Estructuras tradicionales dislocadas.
·      Elevados índices de subempleo y de trabajo infantil.
·      Escasa integración nacional.
·      Graves deficiencias de la población a causa del analfabetismo y enfermedades.
·      No asimilación del crecimiento demográfico.
·      Lento crecimiento de los recursos de que disponen las poblaciones.
·      Toma de conciencia de su estado y situación de plena evolución.
No es necesario que un país presente todos estos rasgos; solo algunos de ellos bastan para incluirlo entre los subdesarrollados.
¿Cómo se explica la aparición del subdesarrollo?
Los autores hablan de dos causas principales:
·      Histórica: Son países que no tienen estructuras sociales y económicas adecuadas, lo que les impide salir de su retraso económico.
·      Colonial: La expansión europea los ha privado de un desarrollo económico propio y los ha empujado a una situación de permanente subdesarrollo.
El subdesarrollo constituye uno de los problemas estructurales de los países afroasiáticos políticamente independientes, pero también de América Hispana.

Fuente: Ma. Teresa Fernández Madrid y otros. Historia del mundo contemporáneo. H1 Bachillerato Logse. Madrid, Mc Graw-Hill, 1ra edición, 1996.

El subdesarrollo.
Subdesarrollo se suele asociar con  pobreza, a pesar de que hambre y pobreza, se den, a menudo en países desarrollados. También con falta de industrialización y con escaso consumo de energía.
El subdesarrollo es una etapa previa al desarrollo sus argumentos se basan en la historia: las primeras fases del desarrollo europeo y norteamericano también presenciaron una polarización de los beneficios y la miseria de las clases bajas era comparable o peor a la que sufren hoy muchos de los países de tercer mundo. Para  las teorías clásicas no se trata de un pre desarrollo, sino de una depresión permanente.
Colín Clark centra el problema en la escasa  diversificación de su economía, por lo que se manifiesta así más dependiente y expuesta a las fluctuaciones  del comercio internacional.
El holandés Bocke lo relaciona con la existencia de una economía dual; una de subsistencia tradicional y otra moderna capitalista, no vinculadas entre sí, lo que impide su posible superación.
El subdesarrollo no forma un todo homogéneo. Engloba situaciones muy desiguales aunque mantiene problemas parecidos. Se manifiesta a través de una serie de rasgos y características que son aceptados como componentes del mismo. Estos indicadores suelen presentarse juntos en general,  pero no necesariamente. La sola presencia de unos cuantos en un país es suficiente para aceptar esta acepción.

http://www.lahistoriadelperu.com/2010/09/neocolonialismo.html
http://www.escuelapedia.com/caracteristicas-del-neocolonialismo/

La descolonización no supuso independencia económica para los países denominados "subdesarrollados", sino que los estados imperialistas se encargaron de organizar la economía y la política mundial, de manera que se conservase la explotación colonial, la descolonización no supuso independencia económica para los países denominados "subdesarrollados", sino que los estados imperialistas se encargaron de organizar la economía y la política mundial, de manera que se conservase la explotación colonial. El neocolonialismo sería la herencia del colonialismo histórico y a la vez, la continuidad del sistema capitalista globalizador.




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