miércoles, 3 de abril de 2013

Teoría de la conspiración


El conspiracionismo consiste en investigar y promover teorías de la conspiración como vívidas explicaciones ante algunas de las mayores interrogantes que surgen en torno a acontecimientos financieros, políticos o simplemente de interés público, y que a su vez presentan inconsistencias o revelan una naturaleza poco clara. La mayoría de ellas apunta a intereses ocultos o agendas oscuras como elementos que definen algunas de las decisiones más relevantes para el rumbo de la sociedad contemporánea, ya sea que estos intereses tengan su origen en gobiernos, corporaciones o industrias completas (como la lúgubre Big Pharma). Por otro lado, debemos reconocer que en muchas ocasiones este afán conspiracionista persigue algunas pistas disparatadas, algunas de las cuales incluso terminan ridiculizando, en alguna medida, el estatus de las propias teorías.
Pero situar en su justa dimensión esta actividad, la de considerar las conspiraciones como una respuesta a las preguntas que las versiones oficiales son incapaces de contestar, es fundamental ejercer un cierto relativismo en el sentido de jamás afirmar que las cosas son de una u otra manera, es decir: seguramente no hay una sola verdad que se adapte por completo a una versión oficial, pero tampoco existen las que empalman a la perfección con una teoría de la conspiración. En realidad la postura más sana ante esta oposición de flujos informativos es, por un lado, el escepticismo (las cosas jamás son como crees o como te dicen que son), y por otro la apertura (nada es suficientemente improbable para ser descartado per se, ni siquiera la versión oficial de los hechos).
Es necesario señalar que el término «conspiración» es y ha sido un comportamiento humano real y frecuente, mientras que la validez del más reciente concepto de «teoría conspirativa» está abierta al debate.
Dado que hechos que han tenido lugar por causa de una conspiración históricamente demostrada son simplemente explicados como debidos a «conspiraciones», «complots», etc., el término «teoría de conspiración» generalmente se usa para destacar la supuesta falta de justificación epistémica adecuada de una explicación, destacando, en general, su carácter de explicación «alternativa» a las «oficiales» o a la ofrecida por las autoridades, y evaluándola como especulativa, falsa o intencionada por motivos no lícitos.

Teorías conspirativas que luego fueron comprobadas o rectificadas

·       Las llamadas operaciones de bandera falsa.
·       Las teorías sobre el asesinato de Kennedy. El Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos fue establecido en 1976 para investigar los asesinatos de John F. Kennedy y de Martin Luther King; las investigaciones del comité duraron hasta 1978, y en 1979 emitieron el informe final. En dicho informe dijeron que, basándose en las pruebas disponibles, el presidente John F. Kennedy fue probablemente asesinado como resultado de una conspiración. El Departamento de Justicia, el FBI, la CIA y la Comisión Warren fueron severamente criticados por dicho comité por su pobre desempeño en las investigaciones llevadas a cabo, y el Servicio Secreto fue tildado de deficiente en su protección al Presidente.
·       El Holocausto, que durante la Segunda Guerra Mundial fue considerado como un rumor sin fundamento o con descripciones demasiado increíbles para ser ciertas.
·       Las intrigas y las preparaciones golpistas por parte de generales derechistas, tras los resultados de las elecciones españolas de 1936, y finalmente la sublevación del 18 de julio que condujo a la Guerra Civil Española.
·       La Operación MK Ultra, programa de investigación secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, que trataba de encontrar métodos para controlar la mente, y que salió a la luz públicamente gracias a la comisión Rockefeller en 1975; en el momento de salir a la luz no tuvo mucha repercusión, pero varios años después este sería bastante conocida.
·       La Operación Ajax: el golpe de Estado iraní de 1953 fue una operación orquestada por el Reino Unido y los Estados Unidos para derrocar al gobierno del primer ministro Mohammad Mosaddeq y su gabinete. Gracias a la labor de Kermit Roosevelt, que trabajaba para la CIA en una operación encubierta, se sobornó a distintos cargos de las administraciones iraníes, lo que facilitó el golpe.
·       El escándalo del Watergate sobre las escuchas ilegales del presidente estadounidense Nixon a sus rivales del Partido Demócrata.
·       La Operación Gladio.
·       Los GAL en España, organizados por algunas personas del gobierno del Partido Socialista Obrero Español de entonces.
·       La Operación Blancanieves: nombre en clave para un conjunto de operaciones coordinadas por L. Ron Hubbard —creador de la cienciología— con el fin de infiltrarse en el IRS, el FBI e incluso la CIA; el objetivo consistía en obtener información y beneficios para el culto.
·       Atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994) en Buenos Aires por agentes iraníes, que generaron varias teorías conspirativas en las que involucraban a grupos neonazis, grupos policiales, al gobierno de Siria e incluso a un autoatentado frente a la hipótesis oficial que apuntaba a Hezbolá.
·       Los ataques con ántrax en 2001, inicialmente atribuidos a Al Qaeda; más adelante se demostró que las esporas provenían de un laboratorio del gobierno de Estados Unidos.
·       La Guerra de Irak fue principalmente por el petróleo (reconocido por Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal estadounidense en aquella época); las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein (el «casus belli»), que sirvió como argumento para la invasión de Irak, luego se demostraron inexistentes, así como la supuesta vinculación de Al-Qaeda con el gobierno iraquí.
·       Los continuos sabotajes de Israel y Estados Unidos al programa nuclear iraní; y los entrenamientos de la Fuerza Aérea Israelí para un posible bombardeo de instalaciones nucleares.
·       La falsedad de las afirmaciones de algunas personas del gobierno del Partido Popular español sobre los atentados del 11-M, consecuencia de la invasión y posterior Guerra de Irak en la que España se vio sumida, salpicando a Mariano Rajoy por las armas de destrucción masiva, y a José María Aznar, incluido un engaño a Durão Barroso.
·       La obsolescencia programada; los productos tienen una vida limitada deliberadamente en la lógica de la economía del consumismo.

Conspiracionismo

Las teorías conspirativas a menudo no se toman seriamente debido a que muchas de ellas, casi por definición, carecen de evidencia verificable. Otros, por otro lado, protestan contra la práctica de mencionar únicamente las teorías conspirativas más ridículas, obviando las teorías conspirativas que han resultado ciertas (tales como la conspiración para asesinar a Kennedy o el Holocausto). Esto lleva a la pregunta de qué mecanismos podrían existir en la cultura popular que lleven a la invención y diseminación subsiguiente de teorías conspirativas.
En búsqueda de respuestas a tal pregunta, la teoría conspirativa se ha vuelto un tema de interés para sociólogos, psicólogos y expertos en folclore desde al menos la década de 1960, cuando el asesinato del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy provocó una respuesta del público sin precedentes dirigida contra la versión oficial del caso según lo expuso el Reporte de la Comisión Warren. El informe de dicha comisión ha sido contradicho por el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos, establecido en 1976, que en su informe final concluye que el presidente John F. Kennedy fue probablemente asesinado como resultado de una conspiración.
Una visión del mundo que supuestamente tiene como centro teorías conspirativas en el desarrollo de la historia se denomina en ocasiones como «conspiracionismo». El historiador Richard Hofstadter indicó el papel de la paranoia y el conspiracionismo a lo largo de la historia de Estados Unidos en su ensayo The Paranoid Style in American Politics, publicado en 1964. El clásico deBernard Bailyn The Ideological Origins of the American Revolution (1967) hace notar que en Estados Unidos puede encontrarse un fenómeno similar durante el tiempo que precedió a laindependencia estadounidense.
El término «conspiracionismo» fue popularizado por el académico Frank P. Mintz en la década de 1980. El trabajo académico en teorías conspirativas y conspiracionismo presenta un rango de hipótesis como base de estudio del género. Entre los principales académicos del conspiracionismo se encuentran: Hofstadter, Karl Popper, Michael Barkun, Robert Alan Goldberg, Daniel Pipes,Mark Fenster, Mintz, Carl Sagan, George Johnson y Gerald Posner.





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